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¿QUE SIGNIFICA EL PEZ ...?
Mucha gente se pregunta si el pecesito tiene algún significado. En realidad su historia comienza junto con la iglesia.Ictus, en griego, significa pez.El pez fue el símbolo elegido por los primeros cristianos para identificarse como tales, sobre todo en tiempos de persecusión por parte de los romanos.La palabra ICTUS, a la vez, fue un acróstico que resumia la fé que los cristianos profesamos: "pez" que en Griego como hemos dicho se dice "ictus" y se escribe ICQUS:
| INICIALES | GRIEGO | TRADUCCION |
| I | lesous | JESUS |
| C | Christos | CRISTO |
| Q | Theos | DE DIOS |
| U | Uios | HIJO |
| S | Soteros | SALVADOR |
... es decir: Jesucristo, el Hijo de Dios, Salvador.Muchos cristianos hoy día prefieren usar el simbolo del pez para seguir identificándose, en vez de usar una cruz ya que esta es simbolo de tortura y muerte.
¿EN QUE NOS DIFERENCIAMOS CON LOS CATÓLICOS ROMANOS?
LA PREGUNTA CLÁSICA:
Creo que a todos los clérigos nos han efectuado esta pregunta más de una vez; las Anglicanos somos católicos, en el sentido amplio del término, no solamente en lo universal sino también en lo que hace al a Sucesión Apostólica de nuestros obispos, de los 7 sacramentos (dos esenciales a la salvación - bautismo y eucaristía más otros 5 que la Iglesia les ha dado este status, pero que no son esenciales a la salvación - nuestra adoración se centra en la Santa Eucaristía; ambas ostentamos el triple Orden Sacerdotal (diáconos, presbíteros y obispos); tenemos ornamentos, una rica liturgia y tradición. Entonces, ¿donde está la diferencia? Ésta hay que buscarla en el siglo XVI, durante la llamada "Reforma Católica" o "Contra-Reforma", en las sesiones del Concilio de Trento, cuya 1ª sesión fue el 13 de diciembre de 1545; y el 8 de abril de 1546, los obispos reunidos decretaron que la Tradición de la Iglesia tenía (y tiene) la misma autoridad que las Sagradas Escrituras, esto es dogma de fe y anatema para quién diga lo contrario.
Los Anglicanos decimos que: las Sagradas Escrituras contienen todo lo necesario para la salvación es lo que debemos creer todos; la tradición y la razón quedan subordinadas a las Sagradas Escrituras.
Como verán, la diferencia es substancial; más allá de las "etiquetas ecle-siásticas", de la liturgia, de la espiritualidad de cada uno y de las comunida-des; está; por supuesto Jesús mismo, ya que la Iglesia es de Él; y las Escri-turas como norma de fe; la tradición y la razón son importantes, pero nunca estarán a la par.
En el Libro de Oración Común, no encontrarán nada que contradiga a las Sagradas Escrituras, es más, el culto anglicano lee la Biblia en forma asidua y es de esperar que los anglicanos - a partir del Libro de Oración Común y del leccionario de uso diario, hagan lo mismo en sus hogares y en familia (de ser posible),
Fraternalmente
Rvdo. Charlie Halperin
NUESTRA IGLESIA
La "Iglesia Anglicana" nació en Inglaterra, siendo hoy una familia de iglesias distribuidas por todas partes del mundo, y no limitada a los países de habla ingle-sa.
Enrique VIII no fundo una nueva iglesia. Declaro la independencia de una antigua iglesia que ya estaba en proceso de renovarse. La anulación de su matri-monio fue la ocasión, y no la causa de la separación de la iglesia de Roma.
La iglesia a existido en Gran Bretaña desde los primeros siglos de la época cristiana.
San Agustín estableció la sede de Canterbury en el siglo VI.
Al llegar el siglo XVI, las iglesias que estaban en comunión con Roma, se ha-bían alejado mucho de la sencillez y espiritualidad de la Iglesia Apostólica.
Según la postura teológica de los reformadores, todo el aparato ritual de la Iglesia Medieval - tanto, penitencias, peregrinaciones, ayunos, austeridades, absoluciones, misas, purgatorio, reliquias e indulgencias, eran insuficientes como medio de reconciliar al ser humano con Dios.
La reconciliación ya la había efectuado Dios mismo, actuando en Cristo, Dios acepta (justicia) al ser humano que está en Cristo, Queda entonces para el ser humano el aceptar al Salvador por Fe, arrepintiéndose y sirviendo a su Señor en el poder del Espíritu Santo como expresión de su confianza y gratitud.
Se administra los dos sacramentos instituidos por Jesús - El santo bautismo y la santa comunión. Al tener uso de razón cada bautizado, debe afirmar sus botos y recibir la imposición de manos, por un obispo en la administración de la confirmación.
La Iglesia Anglicana mantiene el ministerio tradicional de Obispos, presbíteros y Diáconos.
Desde sus comienzos, el desafío anglicano ha sido, "muéstrenos que hay algo claramente expuesto en la Sagradas Escrituras, que nosotros no enseñamos y lo enseñaremos. Muéstrenos que hay algo, en nuestra enseñanza y practica, claramente contraria a la Sagradas Escrituras y lo abandonaremos. Poniendo nuestra confianza en la autoridad emanada de las Sagradas Escrituras y del Espí-ritu Santo, (Él os guiará a toda verdad - Juan 16:13), servimos al Señor.
Al llamarse Católica (Universal), y Apostólica la Iglesia Anglicana aclara, que no es una secta herética, ni cismática, sino que posee continuidad con la fe, practica y ministerio, de la iglesia primitiva. No olvidando nunca, que la tradi-ción eclesiástica, es inferior a la tradición Apostólica contenida en las Sagradas Escrituras.
Los anglicanos insisten que la reforma, no es lo opuesto al Catolicismo origi-nal, sino su salvaguardia, contra las doctrinas fuera de la Biblia, y añadidas por la Iglesia de Roma. Entre estas se encuentran, la inefabilidad y vicariato Papal, justi-ficación por obras purgatorio, indulgencias, la Inmaculada Concepción y asunción corporal de María, el sacrificio de la Misa y transubstanciación, el celibato obligato-rio del clero y la meditación de los santos.
Estos temas están siendo debatidos en la "Comisión Internacional de Dialogo Anglicano-Católico Romano.
BOSQUEJOS DE LA FE CRISTIANA
LA NATURALEZA HUMANA
Los seres humanos son, por naturaleza, parte de la creación de Dios y hechos a su imagen. Esto significa que somos libres para tomar decisiones; es decir, amar, crear, razonar y vivir en armonía con la creación y con Dios. Pero vivimos separados de Dios y en desacuerdo con la creación porque desde el principio, los seres humanos hemos hecho mal uso de nuestra libertad, y hemos tomado decisiones equivocadas, rebelándonos contra Dios y colocándonos en su lugar.
DIOS PADRE
Sabemos que hay un solo Dios, Padre todopoderoso, creador de cielo y tierra, y de todo lo visible e invisible. Quien además de ser el creador, es quien sostiene y dirige al universo. Esto significa que el mundo le pertenece, y que nosotros somos llamados a disfrutarlo y cuidarlo de acuerdo a sus designios Por ello Dios estableció un pacto, que es una relación iniciada por Él, y a la que un pueblo responde por fe.
El primer pacto, llamado "Antiguo Pacto" es aquél dado por Dios al pueblo hebreo. Dios le prometió que sería su pueblo para traer a todas las naciones de la tierra hacia Él. Exigió que el pueblo escogido le fuera fiel; que amara la justicia, practicara la misericordia y caminara humildemente con su Dios. Este pacto se encuentra en el Antiguo Testamento.
PECADO Y REDENCIÓN
Cuando nos apartamos de Dios, cometemos pecado. El pecado es seguir nuestra voluntad en lugar de la voluntad de Dios, deformando así nuestra relación con Él, con las otras personas y con toda la creación. El pecado nos domina porque perdemos nuestra libertad al deformarse nuestra relación con Dios. La redención es la acción de Dios que nos libera del dominio del mal, del pecado y de la muerte. Dios envió a sus profetas para invitarnos a volver a Él, mostrarnos la necesidad de nuestra redención y anunciarnos la venida del Mesías. El Mesías es el que fue enviado por Dios para liberarnos del dominio del pecado, a fin de que vivamos en armonía con Él, con nosotros mismos, con nuestro prójimo y con toda la creación.
DIOS HIJO
El Mesías, o el Cristo, es Jesús de Nazaret, el único Hijo de Dios. Jesús es la única imagen perfecta del Padre, y que nos manifiesta la naturaleza de Dios, es decir su amor. Por la propia acción de Dios, su divino Hijo recibió nuestra naturaleza humana de la Virgen María, su madre. Él se hizo hombre para que en Él todos los seres humanos seamos adoptados como hijos de Dios y hechos herederos de su reino. Por esta razón es que sufrió en la cruz y murió para luego resucitar y ascender a los cielos.
Por su obediencia hasta el sufrimiento y la muerte, Jesús ofreció el sacrificio que nos era imposible ofrecer; en Él somos liberados del dominio del pecado y reconciliados con Dios, pues murió siendo inocente ya que no tenía pecado. Por su resurrección, Jesús venció a la muerte y nos abrió el camino de la vida eterna.
Al subir a los cielos y estar sentado a la derecha del Padre, Jesús llevó nuestra naturaleza humana hasta el cielo, donde reina ahora con el Padre e intercede por nosotros. Al ser bautizados en el Nuevo Pacto, y hechos miembros vivos de Cristo, participamos en su triunfo sobre la muerte.
EL NUEVO PACTO
Así como existió un Antiguo Pacto entre Dios y el pueblo hebreo, Dios establece un Nuevo Pacto, a través de Jesucristo, ya no solo con una nación, sino con el mundo entero. Este pacto fue sellado con la sangre de Cristo y cobra valor cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador. De esta manera Cristo prometió llevarnos al reino de Dios y darnos vida en abundancia.
A cambio, Jesús nos exige que creamos en Él y que guardemos sus mandamientos: Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. Este es el primero y principal mandamiento. El segundo es éste: Amar al prójimo como a uno mismo, como Jesús nos ama.
LAS SAGRADAS ESCRITURAS
Lo que los cristianos creen acerca de Cristo se encuentra en las Sagradas Escrituras. La comúnmente llamada Biblia, es la colección de libros que se encuentran agrupados en el Antiguo y Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento consta de 66 libros escritos por el pueblo hebreo antes de la venida de Jesús, para mostrar como Dios actúa en la naturaleza y la historia. El Nuevo Testamento incluye a los 27 libros redactados por los primeros seguidores de Cristo. Fue compuesto bajo la inspiración del Espíritu Santo para dar a conocer la vida y enseñanzas de Jesús y proclamar las Buenas Nuevas del Reino a todos los pueblos.
Como creyentes entendemos el significado de la Biblia con la ayuda del Espíritu Santo, quien nos guía en la correcta interpretación de las Escrituras. La llamamos Palabra de Dios porque Él inspiró a sus autores humanos, y todavía nos sigue hablando por medio de ella.
EL ESPÍRITU SANTO
El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Trinidad; Dios actuando continuamente en el mundo y en la Iglesia. Es la presencia de Dios en cada cristiano. El Espíritu Santo se revela como el Señor que nos guía en toda verdad y nos capacita para crecer en la semejanza de Cristo. Reconocemos la presencia del Espíritu Santo cuando confesamos a Jesucristo como Señor, y somos traídos al amor y armonía con Dios, con nosotros mismos, con nuestro prójimo y con toda la creación.
LA IGLESIA
La Iglesia es la comunidad del Nuevo Pacto, es decir el conjunto de todas las personas que creen en Jesús como su Señor y Salvador, más allá de las barreras denominacionales. La misión de la Iglesia es restaurar a todos los pueblos a la unión con Dios y unos con otros en Cristo. La Iglesia lleva a cabo su misión mediante el ministerio de todos sus miembros al orar y rendir culto, al proclamar el Evangelio, y al promover la justicia, la paz y el amor.
ORACIÓN Y CULTO
En el culto comunitario nos unimos con otros creyentes para reconocer la santidad de Dios, escuchar su Palabra, ofrecer oraciones y celebrar los sacramentos u ordenanzas.
La oración es la respuesta a Dios, por pensamiento y obra, con o sin palabras. Se hace dirigida a Dios el Padre, por medio de Jesucristo, en el poder del Espíritu Santo. Las principales clases de oración son: adoración, alabanza, acción de gracias, penitencia, intercesión y petición.
La adoración es la elevación del corazón y la mente hacia Dios, sin pedir nada sino gozar de su presencia.
La alabanza no es para obtener algo, sino porque Dios nos inspira a alabarle, reconociendo su majestad, amor y grandeza.
Damos gracias a Dios por todas las bendiciones de esta vida, por nuestra redención y por todo lo que nos acerca más a Él.
En la penitencia confesamos nuestros pecados y, en todo lo posible, hacemos restitución con la intención de enmendar nuestras vidas.
La intercesión presenta ante Dios las necesidades de los demás; y en la petición le presentamos nuestras propias necesidades, para que se haga su voluntad.
LOS SACRAMENTOS
Los dos sacramentos que legó Cristo a su Iglesia son el Santo Bautismo y la Santa Eucaristía.
El Santo Bautismo es el medio por el cual Dios nos adopta como hijos suyos, y nos hace miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, y herederos del reino de Dios. Al momento de bautizarnos, se requiere que renunciemos a Satanás, nos arrepintamos de nuestros pecados y aceptemos a Jesús como nuestro Señor y Salvador.
La Santa Eucaristía fue ordenada por Cristo como memorial perpetuo de su vida, muerte y resurrección, hasta que vuelva en Gloria.
LA ESPERANZA CRISTIANA
La esperanza cristiana es vivir confiados en novedad y plenitud de vida, y aguardar la venida de Cristo en gloria para juzgar a vivos y muertos, y el cumplimiento de los propósitos de Dios para el mundo. Entendemos que Dios nos resucitará de la muerte, en la plenitud de nuestro ser, para que vivamos con Cristo, si en vida le aceptamos como Señor y Salvador.
En la Biblia se menciona la existencia del cielo y del infierno. Por cielo, entendemos la vida eterna en nuestro gozo con Dios; por infierno, entendemos la muerte eterna en nuestro rechazo de Dios, percibiendo un perpetuo sufrimiento.
Para los cristianos la vida eterna es una nueva existencia en la que somos unidos con todo el pueblo de Dios, en el gozo de conocer y amar plenamente a Dios y unos a otros, estando con nuestro Creador cara a cara.
Quizás te topastes mas de una vez con libros escritos por este autor, hasta en el supermercado de la vuelta se venden. Tiene varios títulos publicados y en algunos de ellos toma textos e ideas de la Biblia. Ya varias personas de la parroquia me han comentado que estaban leyendo alguno de sus libros y me preguntaron que pensaba de este autor. Investigando un poco resulta que Coelho es uno de los "gurues" de moda de la Nueva Era, junto con Choppra, medico hindú radicado en Estados Unidos.
Según una revista, que dicho sea de paso apoya el movimiento de la Nueva Era y por supuesto sus promotores, Pablo Coelho es discípulo espiritual de Edwart Alexander Crowley, uno de los representantes más famosos de la magia negra y el satanismo del siglo XX. Crowley, según esta fuente, "alentaba el uso de drogas pesadas y la practica de extraños ritos sexuales para potenciar la memoria mágica y así poder explorar vidas pasadas". Nació en Inglaterra en 1875 y en 1898 fue iniciado en la Orden Hermética de la Golden Dawn, una sociedad dedicada a las ciencias ocultas.
Según él, cada persona debe llegar a conocer quien realmente es, en especial aquellos poderes que tiene dentro de sí para subyugar el universo. Su lema era "haz lo que quieras, y será toda tu ley".
Por supuesto que estas ideas son totalmente anticristianas aunque con la Nueva Era se llevan a las mil maravillas. Vaya esta advertencia para saber en que fuentes espirituales abreva Paulo Coelho, a quien tanta promoción se le está dando estos días.
Pastor Brian Williams
SER ANGLICANO SIGNIFICA...
· Ser una parte de la Iglesia de Cristo sin excluirse ni aislarse de otros cristianos.
· Participar en la vida del pueblo de Dios, con sus alegrías y sus penas.
· Pertenecer a una comunidad donde toda persona es respetada por su individualidad y puede utilizar sus talentos.
· Demostrar una teología basada en las Sagradas Escrituras, respetuosa de la Tradición y coherente con la inteligencia y la razón.
· Estar dispuesto a celebrar la unidad en la diversidad.
· Tomar en serio las Sagradas Escrituras, sin creer que todo texto deba ser entendido literalmente.
· Preferir la libertad en Cristo a que todas las opiniones sean exactamente iguales.
· Sentir devoción y reverencia por los Sacramentos, sin intentar definir cada punto referente a estos misterios.
· Considerar el ministerio como deber y privilegio de todas las personas bautizadas.
· Hacer hincapié en la moralidad (todo lo que es bueno y edifica) y evitar el moralismo (que define la salvación como resultado de la conducta individual y no de la obra de Cristo). · Participar de la herencia apostólica, la fe en el Evangelio de Cristo.
· Formar parte de una historia antigua y sagrada que se renueva cada día.
· Creer que la Iglesia pertenece a todos nosotros, y que todos tenemos el privilegio de apoyarla según las posibilidades de cada uno.
· Participar en la administración y el gobierno de la Iglesia bajo el orden establecido.
· Pertenecer a una familia internacional, intercultural e interracial que proclama el Evangelio en todo el mundo, como Cristo nos mandó hacer.
Como es de público conocimiento, el 5 de enero de 2006 se estrenó en cines la película "El león, la bruja, y el ropero" basada en el primer libro de la serie "Las Cronicas de Narnia" del teólogo anglicano C.S.Lewis.
Iniciando la aventura detrás de un ropero los niños descubren un nuevo mundo en el que se involucran en una serie de aventuras.
"Las Crónicas de Narnia" tienen el potencial de llevarnos a reflexionar sobre los mismos asuntos que necesitamos reflexionar en nuestra vida pero sin prejuicios. Al llevarnos a una tierra mas allá,recibimos con alegría la historia y al "regresar" descubrimos que en nuestro propio mundo es posible una historia como la de Narnia.
La historia del león dando su vida para rescatar a su creación del dominio de un Bruja Blanca, es una historia que tiene su correlato en nuestra realidad... ¿porque no descubrirla y acompañar a otros a descubrirla?
Algunas sugerencias: podés invitar a alguien ver la película, o regalar una copia del libro. También hay varias guías de preguntas para que los padres profundicen con sus hijos en la historia y sus enseñanzas. Sentite libre de pedirlas en la iglesia.
Paginas en internet con materiales interesantes:
Una adaptación de la Declaración de Montreal sobre La Esencia del Anglicanismo, 1994
"En lo esencial, UNIDAD; en lo no esencial: LIBERTAD; en todas las cosas: AMOR". (Agustín, obispo de Hipo, África, siglo 5)
Prefacio a la versión original en inglés:
Como miembros de la Iglesia Anglicana de Canadá representantes de cada provincia y territorio del país, y como participantes en la "Conferencia Sobre lo Esencial" en Montreal, 1994, juntos alabamos a Dios por su gracia salvadora y por el compañerismo que disfrutamos con nuestro señor y los unos con los otros,
Afirmamos los siguientes puntos esenciales de la fe cristiana:
1. Creemos en el Dios Trino
Hay un solo Dios, que se auto reveló como tres personas, "de una sustancia poder y eternidad", el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Por causa del evangelio rechazamos cualquier propuesta para modificar o marginar estos nombres y afirmamos su justo lugar en la oración, la liturgia y el canto de himnos. Pues el evangelio nos invita por el Espíritu Santo a compartir compañerismo eternamente con el Dios Trino, como hijos adoptados en la familia de Dios en la cual Jesucristo es a la vez Salvador y nuestro hermano.
(Dt. 6:4, Is . 45:5, Mt. 28:19, 2 Co.13:14, Gá. 4 :4-6, 2 Ts. 2:13-14, 1P.1:2, Jud. 20 :21 Ver Artículo I de los 39 Artículos, Libro de Oración Común)
2. Creemos en Dios: Creador, Redentor y Santificador
El Todopoderoso Dios Trino creó un universo que en todo sentido era bueno hasta la caída y confusión producidas por la rebelión de sus criaturas. Habiéndose introducido el pecado, Dios en amor se propuso restaurar el orden cósmico con :
- el llamamiento de un pueblo con el cual hizo un pacto, es decir, Israel.
- la venida de Jesucristo para redimirnos.
- el derramamiento del Espíritu Santo para santificarnos.
- el surgimiento y la edificación de la Iglesia para ofrecerle culto y dar testimonio en el mundo.
- la segunda venida de Cristo en gloria para hacer nuevas todas las cosas. A través de la historia el desenvolvimiento del plan de Dios se ve caracterizado por sus obras milagrosas de poder.
(Gn. 1:3, Is. 40:28, 65:17, Mt. 6:10 Jn. 17:6, Hch. 17:24-26-28, 1Co. 15:28, 2 Co. 5:19, Ef. 1:11, 2 Ti.3:16, He.11:3, Ap. 21:5, Ver Artículo I)
3. Afirmamos que la palabra se hizo carne. Creemos en Jesucristo:
- El hijo encarnado de Dios, nacido de la Virgen María, en vida sin pecado.
- Resucitado de los muertos corporalmente, y ahora reinando en gloria, aunque aún presente con su pueblo por el Espíritu Santo.
- El es a la vez el Jesús de la historia y el Cristo de las Escrituras.
- Es Dios con nosotros, el único mediador entre Dios y la humanidad, la fuente de la salvación y el dador de vida eterna a la iglesia universal.
(Mt. 1:24,25, Mr. 15:20-37, Lc. 1 :35, Jn. 1 :14, 17:20-21, Hch. 1:9-11, 4 :12, Ro. 5:17, Fil. 2:5-6, Col.2:9, 1 Ti. 2:5-6, He. 1:2, 9 :15. Ver Artículos II-IV, el Credo de Nicea)
4. Creemos en Jesucristo el único Salvador
El pecado humano es rebelión orgullosa contra la autoridad de Dios. Se expresa en nuestro rechazo a vivir en amor tanto con el creador como con sus criaturas. El pecado corrompe nuestra naturaleza y su resultado es la injusticia, la opresión, la desintegración tanto a nivel personal como social. Por lo tanto, somos culpables delante de Dios.
- El pecado destruye la esperanza y nos conduce a un futuro sin Dios y separados de todo lo bueno.
- El único que puede salvarnos de la culpa, de a vergüenza y del pecado es Jesucristo. Es el único que puede sacarnos del camino del pecado.
- El arrepentimiento genuino y la fe verdadera en El, son los únicos caminos que nos llevan a la salvación.
- Por su sacrificio propiciatorio en la cruz por nuestros pecados, Jesús venció a los poderes de la oscuridad y aseguró nuestra redención y justificación. Por su resurrección corporal, garantizó la futura resurrección y herencia eterna de todos los creyente
- Por su don regenerador del Espíritu, restaura nuestra naturaleza caída y nos renueva a su imagen.
Así que, afirmamos:
- En cada generación, El es el camino, la verdad y la vida para individuos, pecadores y el único arquitecto y constructor de la comunidad humana restaurada.
(Jn. 14:6, Hch.1:9-11, 2:32-33, 4:12, Ro.3:22-25,1 Co.15:20-24, 2 Co.5:18-19, Fil. 2:9-11, Col. 2:13-15, 1 Ti 2:5-6, 1P.1:3-5, 1 Jn.4:14, 5:11-12. Ver artículos II-IV-XI, XV,XVIII,XXXI)
5. Creemos en el Espíritu de Vida, El Espíritu Santo "el Señor, el dador de vida"
- enviado a la iglesia por el Padre y por el Hijo.
- revela la gloria de Jesucristo.
- nos convence del pecado.
- nos transforma en el ser interior.
- nos lleva a la fe.
- nos fortalece para vivir con justicia.
- crea la comunión.
- nos da poder para el servicio.
- el Espíritu Santo transforma nuestra naturaleza humana y nos da un verdadero anticipo del cielo.
La unidad en amor de los cristianos y de las iglesias llenos del Espíritu Santo es señal poderosa de la verdad del cristianismo
(Gn. 1:2, Ex. 31:2-5, Sal.51:11, Jn.3:5-6, 14:26, 15:26,16:7-11, 13,15,
1 Co.2 :4, 6 :19, 12 :4-7, 2 Co.3 :18, Gá. 4:4-6, 5:22-26, Ef.1Ts. 5:19, 2 Ti. 3:16. Ver Art., el credo de Nicea)
6. La autoridad de la Biblia
Las Escrituras canónicas del Antiguo y Nuevo Testamento son "la Palabra de Dios escrita" inspirada y autorizada, verdadera y confiable, coherente y suficiente para la salvación. "La Palabra de Dios escrita" tiene vida y es poderosa como guía divina tanto para la conducta como para la fe cristiana
La fe trinitaria, cristo-céntrica, orientada hacia la redención, que se encuentra en la Biblia está encarnada en los credos ecuménicos históricos y los documentos anglicanos fundamentales.
En cada época, el Espíritu Santo conduce al pueblo de Dios, la iglesia, a someterse a las Escrituras para su guía. Para ello, emplea siempre como puntos de referencia el respeto por las sanas tradiciones, el uso humilde de la razón humana y la oración.
La iglesia no puede constituirse en juez de las Escrituras, seleccionando y descartando entre sus enseñanzas. Las Escrituras mismas, bajo la autoridad de Cristo, juzgan a la iglesia en cuanto a su fidelidad a la verdad por El revelada.
(Dt. 29:29, Is.40:8, 55:11, Mt. 5 :17-18, Jn. 10:35, 14 :26, Ro. 1:16, Ef. 1:17-19, 2 Ti. 2:15, 3:14-17, 2P.1:20-21. Ver art. VI - VIII - XX).
7. La iglesia de Dios
Aquella sociedad sobrenatural denominada la Iglesia es:
-la familia de Dios
-el cuerpo de Cristo
-el templo del Espíritu Santo.
Es la comunidad de los creyentes, justificados por fe en Cristo, incor-porados a la vida resucitada de Cristo y puesta bajo la autoridad de las Sagradas Escrituras como la Palabra de Cristo. La iglesia en la tierra está unida por medio de Cristo a la iglesia en el cielo en la comunión de los santos. A través del ministerio de la iglesia, es decir, de la Palabra y de los sacramentos del Evangelio (el bautismo y la Santa Comunión), Dios ministra vida en Cristo a los fieles, de esta manera capacitándoles para la adoración, el testimonio y el servicio.
En la vida de la iglesia sólo debe sostenerse como esencial para la salvación aquello que puede comprobarse en las Escrituras. Lo no esencial no debe ser requerido de nadie como creencia, ni exigido en materia de doctrina, disciplina o culto.
(Ef. 3:10-21, 5:23-27, 1 Ti.3.15, Heb.12 :1-2, 2 Ti.3.14-17. Ver Artículos XIX, XX y XXI).
8. La nueva vida en Cristo
Dios hizo a los seres humanos a su imagen divina para que pudieran glorificarse y gozarse en El para siempre. Desde la Caída, el pecado nos ha alejado a todos de Dios y ha traído confusión a toda nuestra motivación y accionar.
Así como la propiciación y la justificación nos restauran a la comunión con Dios y nos perdonan el pecado, la regeneración y la santificación también nos renuevan a la imagen de Cristo, para poder vencer el pecado. Es el Espíritu Santo quien nos ayuda a llevar una vida disciplinada y a practicar las disciplinas cristianas. Nos transforma a través de las mismas, en forma creciente.
No nos es otorgada en este mundo la ausencia total del pecado, ni a nivel personal, ni en la iglesia ni en la sociedad. Los cristianos seguiremos siendo defectuosos "en pensamiento, palabra y obra" hasta ser perfeccio-nados en el cielo.
(Gn. 1:26-28, 3, Jn. 3:5-6, 16:13, Ro. 3:23-24, 5:12, 1 Co. 12:4-7, 2 Co. 3:17-18, Gál. 5:22-24, Ef. 2:1-5, Fil. 2:13, 2 P.3:10-13. Ver Artículos Filip. IX-XVI).
9. El Ministerio en la Iglesia
El Espíritu Santo otorga dones diferentes y distintivos a todos los cristianos con el propósito de glorificar a Dios y edificar su iglesia en la verdad y el amor. Todo cristiano recibe en su bautismo un llamado a ser un ministro, sea cual fuere su género, raza, edad, o condición socioeconómica
Cada hijo de Dios debe desarrollar sus dones en la forma de servicio a la cual Dios le ha llamado y equipado.
Dentro del sacerdocio de todos los creyentes, honramos el ministerio de la Palabra y de los sacramentos, al cual son apartados especialmente los obispos, presbíteros y diáconos.
(Ro. 12 :6-8, 1 Co. 3.16, 6 :11, 12 :4-7, 27, 2Co. 5 :20, Gál. 2.16, Ef. 4 :11-13, 1 Ti. 3 :1, 12-13, 5 :17, Heb. 2 :11, 1 P. 2 :4-5, 9-10. Ver Art. XIX,XXIII).
10. El culto de la iglesia
El llamado primordial de la iglesia, como de cada cristiano, es ofrecer culto, en Espíritu y en verdad, al Dios de la creación, providencia y gracia.
Las dimensiones esenciales del culto son la alabanza y la acción de gracias por todas las cosas buenas, la proclamación y celebración de la gloria de Dios y de Jesucristo, la oración por las necesidades humanas y por el avance del reino de Cristo, y el ofrecimiento de nosotros mismos como sacrificios vivos.
Todas las formas litúrgicas sean informales, escritas, musicales o ceremoniales, deben desarrollarse bajo la autoridad de las Escrituras. El Libro de Oración Común provee un patrón doctrinal fundado en la Biblia, y debe guardarse como la norma para toda alternativa litúrgica. No deberá revisarse drásticamente en el clima de confusión teológica que se encuen-tra en muchas partes de la iglesia contemporánea.
Ninguna forma de culto puede exaltar a Cristo verdaderamente ni promover una devoción verdadera hacia El, sin la presencia y el poder del Espíritu Santo. La oración para la sanidad divina, tanto espiritual como física, es un elemento bueno del culto anglicano.
(Jn. 4 :24, 16 :8-15, Hch. 1 :8, 2 : 42-47, Ro. 12 :1, 1Co. 11:23-26, 12 :7, 2Co. 5 :18-19, Ef. 5 :18-20, Co. 3 :16, 1 Ts. 1 :4-5, 5 :19) Ver Artículo XXXIV
Texto traducido del ingles
http://www.anglicanessentials.org/dec.html
TEMA: 2700 AÑOS DE LA VIRGEN MARÍA
Lecturas: Sal 96 / Is. 9:2-4, 6-7 / Tit 2:11-20 / Lc 2:1-19
Fecha: 25/12/2001 Navidad - Lugar: SMTLA, 9:30 y 11:15 hs
Rvdo. Brian Williams
Lucas 2:19 dice "María guardaba todo esto en su corazón y lo tenía muy pre-sente". Hoy vamos a olvidarnos por un momento que estamos en la iglesia y vamos a trasladarnos a un aula. Estamos en el seminario para estudiar la figura de María, la madre de Jesús. Veremos como es considerada en las Escrituras y luego en la Tradición.
Ya en el Antiguo Testamento leemos una profecía acerca de María. Isaías, quien profetizó alrededor del 700 a. C., dijo "la joven está en cinta y va a tener un hijo, al que pondrá por nombre Emanuel" (Is 7:14). En otras palabras, María ya estaba en los planes de Dios pues Él jamás improvisa.
En el Nuevo Testamento lo primero que encontramos es el anunció del ángel a María. Sin vueltas le declara que ella será la madre del Mesías. A lo cual ella acepta la voluntad de Dios. Detengámonos un momento a pensar porqué era necesario que María fuese virgen.
Se han propuesto dos razones: la primera tiene que ver con el pecado original. Esta idea arrancó con San Agustín, quien lo definió como pecado heredado. Con-sideraba que la naturaleza caída de Adán y Eva se transmitía biológicamente por medio de la procreación sexual. En otras palabras, un recién nacido es pecador pues lleva en sí el pecado original. De ahí que en la Iglesia Católica Romana se apresure el Bautismo, pues de otra manera, si el niño muere, morirá en pecado. No obstante, la dureza de esta afirmación se está suavizando en estos tiempos.
De esto se desprende que si Jesús hubiese nacido de padres humanos, ten-dría el pecado original, lo cual contradice la esencia misma de Cristo: que en él no hay pecado. Dicho de otra manera, como Cristo no nació de una unión sexual en-tre María y José, se vio libre del pecado original.
En mi opinión, esta no es la razón por la que fue necesario que María fuese virgen. Creo que esta idea destruye la belleza del acto creador y carga a las relaciones sexuales con un tinte pecaminoso, muy contrario a lo que la Biblia nos dice al respecto.
El segundo argumento por el que María fue virgen me parece mucho más plausible y ajustado al texto bíblico. "María preguntó ¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre? El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios" (Lc 1:34-35) Es decir que la razón por la cual el Espíritu Santo vendría sobre María era por que su hijo, sería el hijo de Dios. Esto refuerza la doble naturaleza de Jesús: humano y divino.
Avanzando un poco más, leemos que María visita a su prima Isabel, quién será la madre de Juan el Bautista. Isabel le declara "Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres". Luego tenemos el relato del nacimiento de Jesús con la visita de los pastores y la adoración de los sabios de oriente.
Tiempo después Jesús es presentado en el templo y Simón profetiza acerca de la vida de Jesús y dirige unas palabras a María diciéndole que la vida de su hijo será para ella "como una espada que atraviese tu propio corazón" (Lc 2:35b). A los 12 años María y José habían ido a Jerusalén, pero en el camino de regreso se percatan que su hijo había quedado en la ciudad y deben regresar a buscarlo.
En el comienzo del ministerio de Jesús, encontramos el incidente de las bodas de Caná. Allí es María quien le dice a Jesús que se había terminado el vino. A raíz de esto surgió el título de Mediadora, que veremos luego.
Luego leemos que María y otros mandan a buscar a Jesús por considerarlo fuera de sí.
Finalmente María aparece al pie de la cruz, junto con Juan, a quién Cristo le encomienda el cuidado de su madre. De aquí la Iglesia Católica Romana le dio el título de Madre de la Iglesia a María. Volveremos sobre esto más adelante.
Luego de la Ascensión de Jesús, María se halla reunida con los apóstoles en el aposento alto, antes de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés (Hch 1:14).
Hasta acá es todo lo que la Biblia tiene para decirnos acerca de la Virgen María. Veamos ahora como la tradición fue tallando la imagen actual de la madre de nuestro Señor.
· Theotokos - Christotokos
A raíz de Lc 1:43 que dice "la madre de mi Señor", se fue elaborando la frase "madre de Dios", en griego Theotokos.
Esta palabra no buscaba tanto exaltar a María como expresar una verdad acerca de Jesús: que Él realmente era Dios. Es que había un teólogo llamado Arrio que negaba la deidad de Cristo. Estamos en al año 325 d. C.
Alrededor del año 431 d. C., se volvió a afirmar esta frase frente a la doctrina del adopcionismo, pregonada por Nestorio. Así se declaraba la encarnación como la doctrina oficial y bíblica de la fe cristiana.
En ese entonces Nestorio advirtió "cuidarse, no sea que conviertan a la virgen en una diosa".
A partir de esta distinción entre "Madre de Dios" y "Madre de Cristo", junto con otras razones, se dividió la iglesia Occidental de la Oriental u Ortodoxa.
Con el correr del tiempo, el título de "Madre de Dios" enfatizó la imagen de María más que la deidad de Cristo. Luego se le añadió el título de "Reina del cielo", el cual no goza de favor en la Escritura (cf. Jer 7:18; 44:17-19, 25)
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· María Auxiliadora
A medida que la doctrina de la intercesión de los Santos fue extendiéndose, María cobró un vigor inusitado como Mediadora o Auxiliadora entre Dios y los hombres.
Más y más se le rogaba a María que intercediese y fuera mediadora de las plegarias de los fieles. Pero al respecto leemos en la Biblia: "Hay un solo mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús" (1 Tim 2:5)
Durante la edad media la iglesia continuó engrandeciendo la figura de María. Así llegamos al año 1854, cuando el Papa Pío IX, en su bula Ineffabilis, pone como dogma de la Iglesia la "Inmaculada concepción de María".
En ella se dice que, al igual que Jesús, María nació sin pecado original (mácula=mancha). Sus padres no tuvieron relaciones sexuales por lo que carece de pecado. Tampoco pecó después y entonces cabe la pregunta si Jesús murió también por su madre o no, ya que lo hizo por todos los pecadores.
La idea de la Inmaculada concepción de María aleja la humanidad de María, tan valiosa para la encarnación de Jesús.
La Iglesia Católica Romana afirma que María jamás tuvo relaciones sexuales (para preservarla por siempre virgen). Se tuercen entonces los pasajes bíblicos en los que se mencionan a los hermanos de Cristo
· La Asunción de María
Llegamos al año 1950 cuando el Papa Pío XII anunció el dogma de la Asunción de María. Esto sigue en la misma línea de la idea de que María no tuvo pecado, y que por esta razón no murió sino que fue llevada al cielo. Se distingue entre Ascensión y Asunción por este motivo.
Ninguno de estos títulos pueden ser probados por las escrituras, por supuesto.
· El concilio Vaticano II
Generó un cambió trascendental en la Iglesia Católica Romana, la aggiornó. La puso a tono con los tiempos que corrían en muchos aspectos.
El concilió resistió, a pesar de la presión de ciertos sectores, el declarar a María como co-redentora. O sea declarar que ella tuvo un papel fundamental en la salvación del ser humano.
Por otro lado la declaró "Madre de la Iglesia", partiendo del pasaje en el que Jesús, colgando de la cruz le dice a Juan (que se interpreta para el caso como símbolo de la iglesia) "he ahí tu madre".
Como anglicanos, consideramos que toda doctrina debe pasar a través del tamiz de las escrituras, rechazando aquello que va en contra de lo que estas declaran. La Biblia es nuestra norma de fe. De ella extraemos lo siguiente:
§ María fue una mujer con un corazón totalmente entregado a Dios
§ En todo obediente y dispuesta
§ Tuvo el privilegio de ser la madre de Jesús, y sufrió al verlo crucificado
§ No perdió jamás su fe, sino que perseveró y formó parte del núcleo de los primeros cristianos
§ Es un digno ejemplo a imitar de humildad y obediencia
Para que entiendan lo quiero decirles déjenme darles el siguiente ejemplo: Tengo como hobbie sacar fotos, y más de una vez me han hecho el siguiente comentario "qué magnífica cámara tenés, saca muy buenas fotos". Aunque el comentario es positivo, no hace justicia a que la cámara, aunque ayuda, no es lo esencial en la fotografía. Lo importante es el fotógrafo. No es cuestión de admirar el instrumento y dejar de apreciar el arte del fotógrafo.
Es como si yo les diese los pinceles y pinturas de Van Gogh y les pidiese que pintasen como él.
María fue excepcional porque se dejó guiar por las manos de Dios. Como ella, nosotros también debemos ser dóciles en las manos del Señor, dejando que Él nos transforme y lleve a cabo su obra en nosotros. María fue un instrumento en las manos amorosas de Dios, el autor de nuestra salvación.
Quiero compartir con ustedes un último versículo, que dice:
"Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer entre la gente gritó:
-¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te crió!
Él contestó:
-¡Dichosos más bien quienes escuchan lo que Dios dice, y lo obedecen!" (Lc 11:27-28)
Mientras que la mujer de la multitud expresa su admiración ante el privilegio del que gozó María, nuestro Señor pone las cosas en su lugar. Le contesta diciéndole que para Dios todos son iguales y serán dichosos en tanto y en cuanto, como María, escuchen su palabra y la obedezcan.
Seamos tan dichosos como María, escuchando lo que Él nos dice y obedeciéndole en todo. Experimentemos lo mismo que ella, conocer a nuestro salvador en intimidad, atesorando en el corazón cada experiencia que con Él vivimos.
Es mi oración que cada uno de nosotros siga el ejemplo de María, quien confió en Dios y gustosamente aceptó su voluntad.
EL CODIGO DA VINCI
El libro El Código Da Vinci de Dan Brown es el best séller del momento. Publicado en marzo del año pasado, ha sido traducido a más de 40 idiomas y ya se está preparando la película. Varias personas de la iglesia me han mencionado el libro preguntándome mi opinión al respecto.
Aunque se sabe que es una novela, tiene conceptos que se presentan como verdades, en especial en lo tocante a la historia de la iglesia y a la figura de Cristo. Varios libros de sello cristiano han desenmascarado la ficción del libro y han demostrado la verdad. En la novela hay una mezcla de enseñanzas anti-Cristianas, teología feminista radical y adoración a la "feminidad divina". Quiero compartir con vos algunos conceptos del libro y compararlos con la verdad.
El código Da Vinci dice que los primeros cristianos no consideraban a Jesús como Dios. Esta aseveración cae frente a la evidencia del Nuevo Testamento que afirma la deidad de Cristo. Fuera de la Biblia encontramos evidencias objetivas y científicas que se remontan al año 100-113 d.C. que señalan que los cristianos consideraban a Cristo como el único hijo de Dios. Así lo leemos de la epístola que Ignacio de Antioquia (nacido hacia el año 30 d.C.) le envía a los cristianos de Roma. Por otro lado Plinio el Joven, gobernador de lo que hoy es la costa norte de Turquía, le manda una carta al emperador Romano Trajano en la que afirma que los cristianos "cantan antifonalmente himnos a Cristo como Dios". Tengamos en cuenta que Plinio juzgaba, torturaba y mataba a tales creyentes (la carta completa se puede leer en http://www.georgetown.edu/ faculty/ jod/ texts/ pliny.html).
El código Da Vinci dice que Jesús fue un hombre normal, que no era divino, no murió por nuestros pecados y jamás resucitó. En cambio se casó con María Magdalena y tuvo al menos un hijo. No obstante la evidencia Bíblica es aplastante frente a una conjetura tomada de un cuadro pintado entre 1495 y 1498. Notemos en primer lugar que el cuadro no es una foto, por lo tanto incorpora una visión subjetiva del artista. La persona a la derecha de Jesús es Juan y no María Magdalena. De lo contrario nos faltaría la inclusión de un apóstol en la pintura. Puede parecer que se trata de una mujer porque Juan no lleva barba como el resto de los comensales. Esto es así porque él era el más joven de todos y Leonardo Da Vinci resalta este aspecto al presentarlo lampiño. Las escrituras dicen que Juan estaba al lado de Jesús (Jn 13:23-25) y sabemos que era joven en esa época pues murió a fines del siglo I d.C. En concreto no tenemos pruebas de qué ocurrió con María Magdalena, pero los Evangelios son claros en cuanto a Jesús: fue más que un hombre y su resurrección fue atestiguada por más de 550 personas. Como cristianos creemos que Jesús es Dios y no murió por capricho o por error sino que sostenemos que su pasión y muerte fue por nuestros pecados.
El código Da Vinci afirma que la fe cristiana que conocemos en realidad fue inventada en el siglo IV, en el Concilio de Nicea (325 d.C.) y que la Biblia que hoy tenemos es el resultado del juego político del emperador Romano Constanino, que decidió dejar fuera de la misma varios evangelios gnósticos. Dan Brown desconoce que para entonces el canon del Nuevo Testamento ya estaba bastante definido y Constantino no tuvo nada que ver con él. No es nueva la pregunta del autor de porqué no se incluyeron los evangelios gnósticos (el gnosticismo fue una herejía dentro y fuera de la iglesia Cristiana del siglo II) en la Biblia. Bastan dos citas del Evangelio gnóstico de Thomas para comprender porque no son libros inspirados por Dios. En labios de Jesús se ponen estas frases: "Toda mujer que se haga hombre entrará en el Reino de los Cielos"; "El que tenga trato con su padre y madre será llamado hijo de una prostituta". Los escritos gnósticos son muy posteriores al resto de las escrituras y son totalmente incompatibles con el Antiguo Testamento. La idea central es que Cristo no tenía un cuerpo como el nuestro (era solo espíritu) y negaban la creación, la encarnación y la resurrección.
Dice el libro de Dan Brown que desde la época de Jesús hasta nosotros ha existido una sociedad secreta llamada el "Priorato de Sión", encargado de velar por la información de Jesús y María Magdalena y sus descendientes. La trampa está en que entre 1100 y 1617 existió un Priorato de Sión legítimo, pero cuyo fin no era el descrito sino que era un grupo de monjes católicos que honraban a la Virgen María con el título de Nuestra Señora de Sión. A mediados del el siglo XX un francés llamado Pierre Plantard inventó un segundo priorato haciéndolo pasar por continuador del primero. Para ello falsificó documentos que hablaban de una antigua teoría de conspiración. Plantard era ocultista y reclamó ser descendiente de Jesús y María Magdalena. Varios autores -Baigent, Lincoln y Leigh- escribieron en 1982 el libro Santa Sangre, Santo Grial en el cual se basó Dan Brown para su novela. No es casual que uno de los personajes de El código Da Vinci, llamado Teabing, es en realidad el anagrama del autor Baigent. Ningún historiador serio considera correctos los datos del libro Santa Sangre, Santo Grial ni de El Código Da Vinci.
En resumen, el libro es otro exponente de la Nueva Era que busca distorsionar la fe Cristiana. El tema es el mismo de siempre: buscar sembrar la duda en cuanto a la salvación que tenemos en Cristo y el rol de la iglesia como depositario de la fe (la película Estigma utiliza el mismo truco). El código Da Vinci puede ser una novela atrapante pero lamentablemente hay que leer entre líneas el propósito del autor: desacreditar la fe en Jesús e influenciar negativamente la espiritualidad occidental del mundo. Para ello toma ciertos hechos históricos y los distorsiona acomodándolos intencionalmente a su conveniencia. Vaticino que cuando salga la película veremos que curiosamente no será tan atacada como La Pasión de Mel Gibson ¿Por qué será?
De paso recordemos que el propósito de la Nueva Era es siempre el mismo: exaltar el egoísmo, libre de compromiso y responsabilidad. Básicamente su meta se refiere a lo que el individuo puede obtener para sí mismo.
Por último, otra página muy buena que te recomiendo para ampliar el tema es: http://www.catholicconcerns.com/Davinci.html y también http:// www.msnbc.com/news/999422.asp
Tu hermano en Cristo,
Rev. Brian Williams