CARTA DEL OBISPO
Se dice que la puerta al establo donde el niño Jesús ha nacido es muy baja y solamente aquellos que se inclinan y arrodillan tienen acceso a su presencia. Estar preparados para Navidad debería implicar que nuestros pensamientos están centrados no solo en tarjetas y regalos sino en nuestro propio arrepentimiento, y humilde limpieza interior.
No seamos responsables de un mundo donde el ser humano es objeto de la tecnología y sus manipuladores. Recuperemos las emociones y el placer de disfrutar de las bellezas que nos regaló nuestro Creador.
Lo central de esta celebración es que nuestro Padre Celestial con su infinito amor hacia nosotros pecadores nos dio su hijo unigénito para asumir nuestra naturaleza y nacer de la virgen María para luego morir en la cruz por nuestra salvación.
¡ A la Misión !