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A N G L E
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Boletín de la Diócesis Anglicana Argentina
edición
nº 6 - diciembre 2009
La renuncia del obispo (edic.nº3) Every , en 1937 no dio lugar a otro largo viraje como había sucedido, en cambio, después de la salida de Stirling (edic nº5). Cosmo Lang, el arzobispo de Cantórbery, nombró al Rvmo. John R. Weller, obispo de la vecina diócesis de las Islas Malvinas para encabezar también esta diócesis hermana. La elección de Weller probablemente tuvo que ver con su trabajo previo para la misión anglicana con los marineros y su amplia experiencia en el exterior. De hecho, había vivido en prácticamente todos los continentes excepto Sudamérica (estuvo varios años en Canadá y en los EEUU).
Nacido durante 1880 y, por tanto, técnicamente un victoriano, Jack había participado con entusiasmo en las oportunidades que se presentaron en el imperio británico para un joven aventurero, aunque lo hacía con menos solemnidad que sus predecesores.
Habiendo dejado de asistir a los cultos de su iglesia, en 1907 experimentó una conversión que fue a la vez un llamado al ministerio ordenado, mientras vivía en Concord, capital del estado de New Hampshire. Fue en el día de Todos los Santos y durante la celebración de la Santa comunión en la Iglesia de San Pablo. Weller escribió: “cuando me arrodille en el comulgatorio, tomé conciencia de la realidad de Jesús y mi vida se llenó con un propósito”.
JOHN WELLER
el obispo volador
Tuvo que enfrentar un desafío bastante grande, aunque no pareció al principio muy consciente de ello, ni de la contradicción implícita en volver a unificar las dos diócesis, cuando fue imprescindible la división hecha desde principios del siglo. La aparente falta de un debate público al respecto, dejó suspendida la suerte de la más pequeña por un período indefinido que pareció rayar en la indiferencia. Tal vez se explica en la escueta conclusión de un artículo en la Gaceta y Crónica Oficial Diocesana cuando señala: “La población total de británicos en las dos diócesis no es más que la de tres de las parroquias londinenses más grandes juntadas”.
La decisión de colocar las dos diócesis bajo un solo obispo obedeció también a una realidad económica, impuesta por una merma en la población británica tanto en Chile como en Argentina. Pero este fenómeno había sido mucho más marcado en Chile, que se había vuelto insostenible como sede de un segundo obispo. Otro argumento que se utilizó para justificar la unificación de las dos diócesis consistió en enfatizar el mejoramiento en las comunicaciones por vía aérea en el continente, con la suposición de que eran dificultades de transporte las que habían impulsado la división.
....................................... David George
