A veces cuando salimos de la Iglesia, luego de la celebración dominical, tengo la impresión de que LO dejamos en el Templo .
¿Somos conscientes de que su verdadero templo es el corazón de cada uno de nosotros?
¿Que implica esto? : Que vive con nosotros, que nuestros problemas, tristezas, necesidades son también los suyos y esto nos obliga a superarlos de la mejor manera para SU bienestar, y no al contrario; esperar siempre que EL solucione nuestras cosas sin hacer el menor esfuerzo. Además nuestras alegrías y éxitos son también los Suyos.
EL camina con nosotros, EL trabaja, descansa y vive con nosotros y en nosotros. Por eso tenemos la obligación de hacer de la vida lo mejor que podamos, como respuesta a todo el amor que
EL nos brinda.
Alguna vez nos preguntamos si el Señor necesitará de nuestro bienestar como nosotros necesitamos de su amor.
Este es el planteo que se me ocurre cuando llega una persona a requerir mis servicios como terapeuta para que cuando esa persona viene cargada y problematizada, además de ayudarla a comprender y resolver su situación desde el plano psicológico también tenga deseos de ponerse
de pie como ser humano que posee el mayor de los bienes concedidos por el Señor: la vida.
Freud se espantaría con esta actitud porque el sostenía que : “la Religión es la neurosis obsesiva común al género humano, pero Freud no había tenido en cuenta la dimensión espiritual.
Algunos años más tarde Víktor Frankl creador de la tercera escuela vienesa de Psicología: Logoterapia le respondía que; “la neurosis obsesiva es la religiosidad psíquicamente enferma”.
Por esta razón, como miembro terapeuta de Consejería Cristiana no me asusta mezclar terapia con religión porque el mayor terapeuta siempre fue, es y será Nuestro Creador.
................................................................................................ Gloria López Cazón