A diario se escuchan palabras como deforestación, polución, cambio climático, erosión, desertificación, plaguicidas y venenos sobre pasturas, especies en peligro, extinción de flora y fauna, etc., y nadie habla de nuestro rol en todo esto. La tierra no es como un globo, no la podemos agrandar con un simple soplo.
Dios no hizo la creación para que suframos por abusarla. Es nuestro hogar, almacén, farmacia y todo es necesario; todo está íntimamente ligado como una red tridimensional y es nuestro privilegio beneficiarnos de lo que necesitemos, con cuidado y en medida razonable, justa, cautelosa. Si no somos respetuosos de la creación y el derecho de los demás, sufriremos todos; y nadie se atreve a mencionar que quizás seamos demasiados…
Durante el encuentro anual 2009 que la iglesia Del Buen Pastor realizó el pasado mes de noviembre, se proyectó una serie de diapositivas y TODAS tenían algún mensaje sobre nuestros abusos. Las selvas, las aguas, los mares, la fauna, la flora, los glaciares, los cultivos y los suelos sufrieron cambios irreversibles. Todos están alterados, en peligro o funcionando mal por nuestra culpa y abusos.
Es hora que los cristianos se fijen un poco más en su alrededor; el ambiente.
Si desapareciera el hombre, casi diría que la Creación sería beneficiada, pero como eso no sucede, es mejor que empecemos a portarnos bien con lo que tenemos para vivir.
...... Mauricio Rumboll